La importancia de congregarse.

maxresdefault

Mientras viajo en el metro rumbo al seminario o de vuelta a casa, aprovecho de leer. En este tiempo estoy leyendo “Mero cristianismo” de C. S. Lewis, al que algunos conocen más por “Las crónicas de Narnia”. En medio de la lectura, me encontré con esta joya:

“El cristianismo es la historia de cómo llegó aquí el verdadero rey, disfrazado, si queréis, y nos convocó a todos para tomar parte en una gran campaña de sabotaje. Cuando acudís a la iglesia estáis escuchando la secreta telegrafía de nuestros amigos; precisamente por eso el enemigo está tan ansioso por impedirnos acudir. Lo hace aprovechándose de nuestra vanidad, de nuestra pereza y de nuestro esnobismo intelectual”.

Es esa lectura la que me invita a reflexionar, muy brevemente, sobre la importancia de congregarse. A partir de la lectura de Lewis podemos decir que es fundamental congregarse. Es en la reunión del pueblo de Dios donde escuchamos el mensaje de nuestro Rey y Señor, de su salvación y de la certeza y esperanza de su triunfo “ya, pero todavía no”. Es el momento en que mediados por la lectura de la Palabra, de la Revelación de Dios, que nos acercamos a adorarle, y en la adoración a conocerle.

Por ello, no es menor lo que Lewis también señala. No es menor no querer congregarse. Es parte del trabajo de Satanás darte muy buenas razones para dejar de hacerlo. Y sí, también pienso en la casuística de la enfermedad o del trabajo en turnos, pero aún en esas situaciones debe haber tristeza por no poder congregarse y buscar mecanismos para hacerlo en el futuro. ¿Qué te lleva a dejar de reunirte en adoración al Dios de la vida junto al pueblo de Dios en el día que el Señor separó para ello? ¿Es la “vanidad” que te hace creer autosuficiente, llevándote a pensar sólo en cosas que perecen? ¿Es la “pereza” que te hace pensar que si no descansas el domingo no podrás andar bien en la semana, olvidando que tu verdadero descanso está en Cristo? ¿O es el “esnobismo intelectual” que te lleva a pensar que escuchando a los mismos predicadores nunca aprenderás nada “nuevo” olvidando que el evangelio es una “vieja” buena noticia? Sea la razón que sea, debes tirarlas al tacho de la basura y retomar la disciplina de congregarte.

No olvides nunca el salmo 133, pensando en los versículos 1 y 3: “¡Cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos convivan en armonía” […] Donde se da esa armonía, el SEÑOR concede bendición y vida eterna”. Es en la reunión de los redimidos donde puedes vivir la bendición del Dios que te salvó. No hay otro lugar mejor en esta tierra. ¡No dejes de congregarte!

Luis Pino Moyano.

Compartida en el boletín de la Iglesia Refugio de Gracia, junio de 2016.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s