La importancia de capacitarnos en la iglesia.

9050442_orig

El reformador escocés y fundador del presbiterianismo John Knox señaló en una ocasión que “San Pablo llama a la congregación ‘el cuerpo de Cristo’ con lo cual indica que ningún miembro puede sostenerse ni alimentarse sin la ayuda y el apoyo de los demás. Por ello creo que es necesario para la inteligencia de las Escrituras que haya reuniones de los hermanos”. Lo dicho por el reformador es sumamente relevante para la vida de la iglesia en su totalidad, como para nosotros en nuestra particularidad, en el proceso que estamos viviendo de plantar o revitalizar iglesias y, además, de celebrar la Reforma Protestante, y no sólo aquella que emergió en el siglo dieciséis, sino aquella que vivimos de manera constante por la presencia y fuerza del Espíritu Santo, nos debe hacer volver a la Escritura, a la Sola Escritura.

Ahora bien, no basta con la lectura individual, pues la espiritualidad reformada es fundamentalmente una práctica comunitaria. Regularmente, aquellos que leen la Biblia solos, con sesgo individualista, terminan afirmando doctrinas que contravienen los postulados del cristianismo histórico. He ahí una de las razones por las que suscribimos confesiones de fe: dotar a la iglesia de un marco común de fe. No somos comunidad de fe cuando creemos lo que queremos.

Si la iglesia es el cuerpo de Cristo es muy importante leer, estudiar, amar y vivir la Palabra de Dios de manera común. Cuando nos juntamos a estudiar, no sólo pensamos, sino que vivimos, aprendemos, nos alimentamos. Es sumamente necesario reunirse para aprender comunitariamente. Tus preguntas u opiniones van a enriquecer siempre las miradas limitadas que todos tenemos. A su vez, somos parte una comunión que no inventa la pólvora, ni mucho menos es una secta de 7, 150 o 500 años. Aprovechemos los aportes que han hecho hermanos nuestros de ayer y hoy para posibilitar más aprendizajes.

Si quieres aprender las Escrituras no rehúyas las “reuniones de hermanos” ni “la ayuda y el apoyo de los demás”. Participa de la Escuela Dominical, ven al culto con ánimo de escuchar a Dios hablar en su Palabra leída y predicada con fidelidad, asiste a las capacitaciones. Aprovechemos las oportunidades que tenemos para aprender, y no desvaloricemos nunca el esfuerzo que se hace para ello.

Para finalizar no puedo abstenerme de decir lo siguiente: Las capacitaciones que la iglesia da no son para agrandar nuestros cerebros y producir placer en las capacidades cognitivas que vemos florecer. Las capacitaciones de la iglesia implican aprender para servir. Esto, toda vez, que el Espíritu nos llena para ser testigos de su amor, bondad y poder, y no para la autocomplacencia. El conocimiento de Dios no anquilosa, por el contrario, moviliza a la adoración, la vida comunitaria, la mortificación del pecado y la misión que extiende el Reino de Dios.

Luis Pino Moyano.

* Publicada originalmente en el boletín de la Iglesia Refugio de Gracia, abril de 2017.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s